Profunda corrupción de la primera familia estadounidense

Los familiares de Donald Trump aparecen en todos los campos de participación global de EEUU.

El año pasado el pueblo estadounidense rechazó las dinastías políticas. Hasta la vista a los Clinton. Adiós a los Bush. En su lugar, ahora tenemos la primera familia más dinástica en la historia estadounidense.

La administración de Donald Trump es poco más que la familia Trump más algunos empleados desechables. No está claro dónde termina la Casa Blanca y dónde comienza el imperio empresarial del Sr. Trump. Una de las razones por las que él apoyó las sanciones en contra de Qatar pudo haber sido que un influyente qatarí rehusó concederle un préstamo de US$500 millones a su yerno, Jared Kushner.

El Estado del Golfo supuestamente ha rechazado solicitudes del Sr. Trump en el pasado. ¿Qué estábamos pensando, que el Sr. Trump repentinamente había desarrollado fuertes puntos de vista sobre la política árabe del Golfo? Tal y como dice el refrán: síguele la pista al dinero. Es un error darle demasiado significado a las acciones del Sr. Trump. Por lo general, sus intenciones son bastante claras.

Las revelaciones de esta semana sobre Donald Trump Jr. representan un buen ejemplo. Por primera vez desde que el Sr. Trump asumiera el poder, la palabra “traición” ha comenzado a usarse. Pero sus connotaciones son demasiado maquiavélicas. Las personas que cometen traición contra su país suelen estar seducidas por ideología o por inducción.

De cualquier manera, ellos están conscientes del límite sagrado que cruzaron. ¿Qué pasa si tu familia es tu país? ¿Y si tus parientes son tu religión? Para un observador neutral, los mensajes de correo electrónico del Sr. Trump Jr. dejaron en claro que él solicitó información perjudicial sobre Hillary Clinton del Kremlin. Para su padre, los correos electrónicos muestran la lealtad de un hijo. Para los rusos, demostraron que la familia Trump estaba lista para hacer negocios. Para los fiscales estadounidenses, es una prueba “contundente” de colusión con una potencia extranjera.

Si algún asistente de campaña que no fuera un pariente se hubiera reunido con la abogada rusa, el Sr. Trump pudiera simplemente despedirlo. Pero Donald Trump no puede distanciarse de un subordinado llamado Donald Trump. Él tampoco puede escaparse del hecho de que las otras dos personas en la reunión eran su gerente de campaña, Paul Manafort, y el Sr. Kushner, su yerno. La campaña del Sr. Trump era una empresa familiar.

Lo mismo es cierto en el caso de la Casa Blanca del Sr. Trump. Si quieres que el ‘rey’ te escuche, hazte amigo de su prole. Ése es el canal por el que China, Arabia Saudita y otros países están conduciendo la diplomacia con la administración Trump. También es la forma en la que Robert Mueller, el abogado especial que dirige la investigación sobre Rusia, puede atacar al Sr. Trump.

¿Qué significa esto en términos del compromiso de EEUU con el mundo? Mientras que el Sr. Trump sea presidente, Washington será la ciudad de Bourbon. Para el Sr. Trump, no menos que lo que era para Luis XIV, “L’Etat, c’est moi”, o “El Estado soy yo”. Cuanto más profundas sean las investigaciones, más infectarán los intereses de la familia Trump cada decisión. La mayor distorsión es en las relaciones entre EEUU y Rusia. La semana pasada, durante la cumbre del Grupo de los 20 (G20), el Sr. Trump se pasó dos horas y 15 minutos hablando con Vladimir Putin. Solamente Rex Tillerson, el secretario de Estado estadounidense, estaba presente. Fiona Hill — la única experta en Rusia de la administración del Sr. Trump — no estaba en la reunión. El Sr. Trump le dio a Putin lo que quería. Ambos firmaron un acuerdo para establecer una unidad cibernética conjunta para detener la interferencia en la política de ambos países. Que el Sr. Trump rápidamente se haya visto obligado a dejar de lado la idea es irrelevante. EEUU y Rusia ahora estaban en el mismo plano moral. Nadie tiene ni idea si se pactaron otros tratos entre el Sr. Trump y el Sr. Putin.

Pero actualmente la familia aparece en todos los campos de participación global de EEUU. El Sr. Kushner es el jefe diplomático de hecho del Sr. Trump. Su esposa, Ivanka, es la cara del poder blando estadounidense. Durante la cumbre del G20, el Sr. Trump dejó la sala para acudir a otra reunión. Ivanka Trump tomó su lugar en la mesa de la cumbre entre Xi Jinping, el presidente de China, y Theresa May, la primera ministra británica.

La señal para otros que trabajan para los Trump es clara. Ninguna otra democracia occidental opera de esta manera. Hasta hace poco, tampoco la de EEUU. Y la situación sólo se volverá más pronunciada a medida que las investigaciones de Rusia se aceleren. Conforme se profundice la crisis, más se unirá el círculo familiar en su propia defensa.

Los que no están dentro del círculo están haciendo lo necesario para protegerse. Las últimas filtraciones, como las anteriores, provinieron de múltiples fuentes dentro de la Casa Blanca. ¿Pudiera Stephen Bannon, el principal estratega del Sr. Trump, estar implicado? Como el principal arquitecto de la campaña de “EEUU Primero” del Sr. Trump, el Sr. Bannon es también el ayudante más cercano al presidente que no pertenece a la familia Trump. Él y el Sr. Kushner son rivales. Como autoproclamado Leninista, el principal objetivo del Sr. Bannon es acabar con el Estado administrativo.

Si el objetivo es inutilizar el gobierno de EEUU, éste es el momento de hacerlo. Ya seas presidente de Rusia, emir de algún reino rico en petróleo o un nihilista que trabaja desde el ‘interior’, el Sr. Trump te ofrece una oportunidad sin precedentes. El Sr. Trump es EEUU y EEUU es el Sr. Trump. Mientras que él sea presidente, la república estadounidense será altamente vulnerable.

Por Edward Luce (c) 2017 The Financial Times Ltd. All rights reserved

Fuente: Profunda corrupción de la primera familia estadounidense