¿Capitalizará Fernando Henríquez Cardoso la crisis brasileña?

Mi interés en el seguimiento del drama brasileño a ver si se convierte en tragedia, es para vernos en el espejo del desarrollo de la historia de cómo se recupera la fe y confianza de un pueblo luego de que su clase política “en su conjunto” ha traicionado al pueblo y ha malgastado la dosis de esperanza que siempre ha precedido la imagen de Brasil. La vida paralela en la institucionalidad del Estado de Derecho tanto aquí como allá es el fondo de la cuestión.

El tema tiene relevancia ya que, como he dicho últimamente, el pueblo brasileño está en busca de un nuevo liderazgo. Tal vez no lo esté encontrando, por lo que ¿recurrirá al pasado para las elecciones de 2018? Una posible respuesta viene en las páginas del diario Fohla de Sao Paulo, disponible en el siguiente enlace: http://www1.folha.uol.com.br/internacional/es/brasil/2017/06/1893455-el-ex-presidente-cardoso-habla-de-anticipar-elecciones-y-su-pagina-oficial-pide-que-vuelva.shtml

Antes de convertirse en presidente de Brasil en 1995, Fernando Henrique Cardoso, FHC, ya era uno de los sociólogos y politólogos más prestigiosos del mundo, como teórico del desarrollismo y la dependencia de los países latinoamericanos. Dirigente del centroizquierdista Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y ministro de Hacienda en el Gobierno de Itamar Franco, su paternidad del eficaz Plan Real de ajuste monetario y choque anti-inflacionista le catapultó al Palacio de Planalto, desde donde ejecutó un vasto programa de reformas estructurales (privatizaciones, desregulaciones), sin olvidarse de los planes de desarrollo social. Reelegido en 1998 en virtud de una reforma constitucional, en 1999 Cardoso arrancó su segundo mandato con el sobresalto de la crisis del real, la moneda por él creada, viéndose obligado a liberar su tipo de cambio en un contexto de masiva deuda externa. De puertas al exterior, defendió decisivamente el MERCOSUR y la integración sudamericana frente al proyecto del ALCA orquestado por Estados Unidos. En 2003 el respetado intelectual y estadista cedió el testigo presidencial a su pertinaz contrincante en las urnas, el petista Lula da Silva.

¿De dónde la viene esa aura de grandeza a FHC, su forma popular de llamarle en Brasil? Cuando yo era estudiante en la UCMM –todavía no era Pontificia- en el siglo pasado, su Teoria de la Dependencia era lectura obligada y no he visto decadencia en su vigencia en la cosmovisión latinoamericana de la divergencia de América Latina de los polos de desarrollo del capitalismo emergente en el siglo XVI. Aunque hijo de general, armado con un doctorado de la Sorbona de Paris, FHC llegó a la refundación del Brasil democrático, y bajo su mandato se estableció la institucionalización e independencia del Poder Judicial.

FHC ha sido el gran valedor de la institucionalidad brasileña cuando le tocó comentar sobre el impeachment a la presidenta Roussef; ahora le toca comentar sobre el destino del presidente Temer. Lo que dijo no son piropos: Temer debe renunciar y adelantarse las elecciones, una figura no contemplada en la Constitución.

En un guiño al rol de las redes en las comunicaciones políticas, agradeció el hashtag #voltafhc (vuelvefhc) en la página oficial del ex-presidente Cardoso, como un propósito de su vuelta al ruedo ante las complicaciones judiciales del otro monstruo de la política brasileña, Lula da Silva.

¿Tenemos los dominicanos una imagen inversa para las elecciones de 2020 a unos ex presidentes para volver a ser candidateables? Es decir, está tan claro y distinto que no hay complicaciones “judiciales” en sus caminos como para pensar que ese es el escenario electoral. Sobre nuestras cabezas vuelan los tucanos y Punta Catalina sigue siendo un berenjenal financiero que en vez de aclararse se financia su terminación con una emisión de bonos soberanos al doble de la tasa de interés de la que conocemos en ese mercado. El tufo de cloaca no se identificado definitivamente en nuestro patio. Ni nos acercamos a una investigación profesional definitiva ni mucho menos a un juicio del fin del mundo por lo que todavía podemos esperar el peor sueño de la claque gobernante: la ira de las masas, acercarnos a una frustración a la venezolana.

Fuente: ¿Capitalizará Fernando Henríquez Cardoso la crisis brasileña?